Envejecer con éxito a través de las TICs

01.10.2009 20:11

No cabe duda que el organismo humano tiene sus propias fechas de caducidad. Leyendo la obra de neurociencia El sueño de la inmortalidad (Francisco Mora, 2003),  me enteré que nuestros cerebros comienzan a envejecer alrededor de los treinta años. Pero si el deterioro de las funciones cerebrales es una de las consecuencias del envejecimiento más importantes, entonces, puedo considerarme una persona vieja?

Es obvio, cronológicamente, no me encuentro dentro del rango de la tercera edad, esa población de personas mayores o ancianas, normalmente jubiladas y de 65 años o más, que dicho sea de paso, es el grupo de edad que según datos ofrecidos por la Unión Europea (UE), para el año 2020, serán cerca del 25% de los ciudadanos. Sin embargo, no necesitamos encontrarnos en ese rango de edad para considerarnos viejos si es que llevamos una vida que favorezca nuestro envejecimiento prematuro. En efecto, gracias a la neurociencia cognitiva, hoy sabemos que el cerebro es un órgano plástico que cambia constantemente como resultado de su interacción con el medio que rodea al individuo, sea éste físico, emocional o social. Por eso, Francisco Mora, profesor y catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid, ha planteado una serie de estrategias, mencionando doce claves cuya aplicación, total o parcial, hace posible frenar este proceso de envejecimiento cerebral. Algunas de estas claves tienen que ver con el ejercicio mental, con el adaptarse a los cambios sociales, no vivir solo, no sufrir estrés, con desesperanza, y sobretodo evitar el “apagón emocional.”

Hoy sabemos qué instrumentos podemos utilizar para gobernar nuestro cerebro porque tenemos la suerte de encontramos en una sociedad donde los avances tecnológicos están produciendo muchos cambios en los estilos de vida de las personas. De hecho, la informática e Internet se presentan como herramienta útil y dinamizadora porque está permitiendo que las personas mayores se interrelacionen entre sí y con el resto del mundo, alejándose de una vida sedentaria, no sólo a través de correos electrónicos, sino con la creación de nuevas redes sociales (conectividad familiar), educación online (mantención de la actividad vital)  y teletrabajo (inserción laboral), fomentando además el aprendizaje de nuevas capacidades como la creatividad,  la reflexión y el acceso y la adaptabilidad a nuevos mundos. De hecho son muchos expertos en la materia, así como distintos colectivos médicos los que abogan por integrar a sectores cada vez más longevos en la era virtual, con el fin de mantener la autosuficiencia, que a mediano y corto plazo les otorga una mejor calidad de vida. 

Con mis 40 años, debo reconocer que puedo convertirme en una auténtica “vieja” si es que no aplico las “reglas de oro” que nos ofrece Mora, y por el contrario con 85, como los que lleva a cuestas mi padre, se puede ser todo un chaval como él, con esa genialidad que radica justamente en el haber sabido conservar su espíritu de niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo. Todo esto me confirma una vez más que la juventud se lleva en el alma, porque al fin y cabo,  el alma está en el cerebro (Eduard Punset, 2006). Ahora puedo decir que he descubierto el secreto de su éxito en el uso de las TICS, sucede que él supo decir porfiadamente, como el tozudo de Picasso: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida”. Grande!!!

Gilda Sotomayor García

 

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